sábado, diciembre 16, 2006

NUESTRA PORTADA

INICIÓ EL AÑO JUBILAR ARQUIDIOCESANO
Con la apertura de la puerta principal de la Catedral Metropolitana María Reina, como signo de que Cristo es la puerta que se abre para los creyentes, se dio oficialmente inicio a la gran celebración eclesial con ocasión de los 75 años de la Arquidiócesis de Barranquilla.


POSESIONES, EXORCISMO Y SATANISMO…
“AL MAL DEBEMOS LLEVARLE UN PASO ADELANTE”, dice el padre Jaime Vélez Correa

EDITORIAL

CONOCER LA REALIDAD

En el proceso pastoral que impulsa la Arquidiócesis de Barranquilla para todo el Departamento del Atlántico, es fundamental el conocimiento y el análisis de la realidad; así las acciones evangelizadoras no solamente se identifican con el sentir de nuestro pueblo, sino que también le brindan las herramientas para prevenir o contrarrestar el mal en cualquiera de sus manifestaciones.

El proceso nos ha enseñado que es importante mirar hacia el interior de la Iglesia: estructuras, liturgia, catequesis, pastoral social, retiros, convivencias... Y mirar también la sociedad desde la familia, cultura, política, economía y religión. Como podemos notar, el análisis de la realidad es bastante amplio y en esta oportunidad lo que desea la Arquidiócesis es lograr una breve descripción del aspecto socio–religioso en el Atlántico, para conocer no sólo las características de las diferentes religiones que se profesan aquí, sino identificar los diversos grupos o denominaciones cristianas, pseudocristianas, movimientos de nueva era, esoterismo, hasta llegar incluso a analizar manifestaciones de satanismo, magia, brujería, hechicería y santería.

Vale la pena anotar que no se trata de equiparar todas las prácticas antes anotadas, sino de establecer e identificar raíces, conocer número de adeptos para que, de esa manera, manejemos criterios que nos ayuden a no caer en sincretismos o mezcla de rituales que confunden y crean caos espiritual.

Se suman a todos estos conceptos y creencias elementos muy sanos, fruto de la piedad popular, pero que corren el riesgo de contaminarse y terminar siendo simples agüeros, supersticiones y fetiches a los que le damos gran importancia en ciertos momentos como las celebraciones de fin de año, cuando el afán por el amor, la salud y el dinero nos hacen caer en la tentación de presagiar el futuro.

Recordemos siempre que Dios es el dueño de la historia y cada paso que damos y dejemos de dar es nuestra responsabilidad. Con una disposición de seguir adelante y una confianza total en el Señor, el 2007 será un año mejor.

¿EXISTE DIOS?

LOS CREYENTES RESPONDEMOS: SÍ

Por CLOTARIO HEMER CERVANTES
Párroco Unidad Pastoral Santísima Trinidad

En la catequesis publicada en dos ediciones anteriores decíamos que los ateos están descalificados en la Biblia (lea los salmos 14, 1 y 53, 1). Los cristianos, los judíos y los musulmanes creemos en el mismo solo Dios, único, verdadero. Por eso nos llamamos monoteístas. Sin embargo, el contenido de fe de cada una de estas confesiones religiosas tiene diferencias, aunque son, creo yo, más las afirmaciones coincidentes que las divergentes, pero éstas tienen implicaciones profundas. La principal diferencia del cristianismo con el judaísmo y el islamismo consiste en que el cristianismo cree en un Dios que es uno en esencia y trino en personas. Esto no lo profesan ni los judíos ni los musulmanes en sus respectivos credos. Los cristianos confesamos que el único Dios verdadero es Padre, es Hijo y es Espíritu Santo. Un solo Dios verdadero en tres personas distintas. Las demás diferencias brotan de aquí básicamente. En esta catequesis nos referimos únicamente a los creyentes cristianos. No estoy lo suficientemente informado sobre la teología judía ni la musulmana, aunque siento mucho respeto por ambas y espero dedicar un tiempo a su estudio.

DIOS SE REVELA
La epístola a los Hebreos dice: “Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas”. (Antiguo Testamento); en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio de su Hijo (Nuevo Testamento), a quien constituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos”. (1, .1-2) En ambos testamentos, pues, nos ha hablado Dios. Nos ha hablado de sí mismo y del hombre. Hablar de Dios necesariamente implica hablar del hombre y hablar del hombre necesariamente implica hablar de Dios. Todo lo que creemos los cristianos y más específicamente los católicos, a quienes principalmente me dirijo en esta catequesis, se fundamenta en la “revelación cristiana”, es decir, lo que Dios ha dado a conocer por los profetas y por su Hijo acerca de Sí mismo y, lógicamente, del hombre, contenida en la Sagrada Escritura de ambos Testamentos y en la Tradición Apostólica, que Pablo llama el Depósito (2 Tim. 1,14), interpretadas oficialmente por el Magisterio de la Iglesia por encargo del mismo Cristo. Eso confesamos y creemos los católicos.

Cuándo la Biblia (o la Revelación) habla de Dios, ¿qué imagen de Dios nos transmite? ¿A qué clase de Dios se refiere? ¿Quién es Él? ¿Cómo es Él? ¿Qué dice de sí mismo? Igualmente, cuando la Biblia (o la Revelación) habla del creyente en Dios, del fiel, del justo, del santo, ¿a quién se refiere? ¿Qué le pide que crea? ¿Qué conducta le pide? ¿Cuál es el perfil del verdadero creyente según la Revelación Cristiana? Desde su primera página hasta la última, la Biblia responde amplia y profundamente a estos interrogantes. Aquí haré una selección y un análisis de los textos que, a mi juicio, pueden ayudarnos mejor a dar respuesta a estos interrogantes.

DIOS SE REVELA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO CON EL NOMBRE DE “YO SOY”
En el capítulo tres del libro del Éxodo, encontramos una presentación de Dios de mucho contenido. Recomiendo una lectura bien “saboreada” de dicho capítulo. Se trata del encuentro de Moisés con Dios en el Monte Horeb. Dios se le apareció a Moisés en “forma de llama de fuego, en medio de una zarza” y le dijo: “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”. Dios envió a Moisés diciéndole: “Ahora, pues, ve; yo te envío al Faraón, para que saques a mi pueblo, los israelitas, de Egipto” (Ex. 3, 10) Moisés respondió: “Cuando los israelitas me pregunten: ¿Cuál es su nombre? (el de Dios). ¿Qué les responderé? (Ex. 3, l3). La respuesta que Dios le dio a Moisés fue: “Yo soy el que soy. Así dirás a los israelitas: “Yo soy” me ha enviado a vosotros” (Ex 3, 14). Este encuentro culminó con la liberación de la esclavitud a que el pueblo de Israel se vio sometido durante cuatrocientos años en Egipto, y con la celebración de la Alianza o Pacto en el Sinaí, que hizo de Israel el pueblo de Dios y de “YO SOY” el Dios de Israel. Estos acontecimientos fueron fundamentales de la fe del pueblo del Antiguo Testamento; a partir de esta experiencia el pueblo de Israel vivirá en función de “YO SOY” y de la fe en Él. Además, estos acontecimientos constituirían el memorial que Israel celebraría cada año en la Pascua, de generación en generación, para conmemorar su salida de Egipto. Por eso este texto es valioso y significativo, porque en él Dios se define, da a conocer su nombre, dice quién es El, se presenta como el Dios de los padres: “se revela”.

En este episodio “YO SOY” se revela, en primer lugar, como un Dios real, que existe, no como los dioses de Egipto y los de los cananeos, que son obra de mano de hombre. “Tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen, tienen nariz y no huelen, tienen manos y no palpan, tienen pies y no caminan, ni un solo susurro en su garganta” (Sal 115 ; ll3b 4-7). Un Dios que actúa, que libera, que se compadece; todo eso significa ese nombre, si se tiene en cuenta el contexto en que es revelado. Fiel, porque a pesar de haber pasado tanto tiempo desde la promesa que hizo a Abraham, a Isaac y a Jacob, YO SOY no se olvidó de lo que les había prometido (Lea Génesis 12, 1-5; 26, 23-25; 28, 10-19): liberador de la opresión y de la esclavitud; compasivo y misericordioso porque, bajo la guía de Moisés, arrancó de manos del Faraón a un manojo de tribus esclavas y las constituyó en un pueblo. María y Zacarías recordarán en sus respectivos cánticos la promesa de Dios a Abraham y a su descendencia (lea a Lucas 1, 55; 1,75). Naturalmente que este nombre no agota todo lo que Dios es. Sin embargo, a partir de él, el pueblo tiene bien clara la diferencia entre su DIOS y los dioses de los gentiles: Dios existe, es el Dios verdadero; los otros dioses no existen, son ídolos. Además, a partir de este acontecimiento, Israel va experimentando la presencia de Dios en medio de su pueblo, va reflexionando y profundizando y Dios, a su vez, se va revelando cada vez más.

LOS NOMBRES DE DIOS
En primer lugar, el Antiguo Testamento da a Dios diferentes nombres y, en cada uno de ellos, expresa un atributo de Dios. He aquí algunos nombres “Él”, común con las restantes lenguas semitas, expresa el poder de Dios y a veces se une con otros nombres como: “El Olam” (Dios eterno), (Gn 21,33); “El Roi” (el Dios que me ve), (Gn 16, 3); “El Shadday” (el Dios omnipotente), (Gn 17,1); “El Elyón” (el Dios altísimo), (Gn 14, 22); “Adonai” (mi Señor), (Jos 5, 14); “Yahvé Elohim” (el Señor es Dios) (Jue 5, 3); “Yahvé Sebaot” (El Señor de los ejércitos) (1 Sam 1,3) Como podemos darnos cuenta, los solos nombres que el Antiguo Testamento da a Dios son una verdadera revelación del mismo Dios.

PASTORAL SOCIAL: OFRECIENDO ACCIONES CONCRETAS DE SOLIDARIDAD

Por ONIX NEDEL CORREA GARCÍA
Estudiante de Comunicación Social – Periodismo
Universidad Autónoma del Caribe

Los rostros revelan sonrisas, palabras de agradecimiento y, algunas veces, lágrimas producto de la felicidad que les da saber que Dios está plasmado en cada uno de los entes que hacen parte de la Iglesia. Sucesos como estos ha vivido el Secretariado de Pastoral Social de la Arquidiócesis de Barranquilla, siendo testigo de las múltiples manifestaciones de agradecimiento por parte de aquellos que recibieron su ayuda.

Constantemente se auxilian a las familias más necesitadas del Departamento del Atlántico. Desplazados, damnificados, personas de bajos recursos, entre otros, son algunos de los cientos de beneficiados que a diario recibe la Pastoral Social en su sede.

Muchos son los proyectos que se han realizado para que las personas puedan tener un buen desarrollo material y espiritual. En el año 2005, se trabajó en un grandioso proyecto en el que participaron 100 madres comunitarias y dos mil niños del Atlántico; la razón principal de éste, apoyado por la Unión Europea, era impulsar los derechos y la protección de los niños. Además, en este año se acaba de terminar la construcción de aulas para los colegios del municipio de Pital, en Baranoa, con la ayuda de la empresa ECOPETROL.

En la actualidad, el Secretariado de Pastoral Social de la Arquidiócesis de Barranquilla, bajo la dirección del padre Pedro Nel Meza Genes, adelanta varios proyectos que, como todos, buscan el mejoramiento de la calidad de vida de la comunidad que lo necesite. Un ejemplo claro es la adecuación del agua potable en una comunidad del municipio de Soledad con el apoyo de la Gobernación del Atlántico y el gobierno de Alemania. Otro convenio a destacar es el que se adelanta con la Alcaldía de Barranquilla para adecuar las instalaciones de la sede de Pastoral Social en Barranquilla; de esta manera se brindará un servicio mejor y, por consiguiente, las problemáticas de los desplazados, damnificados y demás necesitados se puedan trasladar hasta éste para recibir ayuda material y de desarrollo personal.

PASTORAL SOCIAL FRENTE A LA EMERGENCIA
En los pasados días algunos barrios de la ciudad sufrieron las consecuencias de la ola invernal que azotó el norte del país. Es lamentable todas las dificultades que tuvieron que vivir las familias atlanticenses: inundaciones, derrumbes y, sobre todo, casas destechadas fue el saldo que dejó el fuerte invierno.

En este caso Pastoral Social tuvo una excelente participación a la hora de ayudar a todos los afectados; para enfrentar la situación se le dio prioridad a los materiales de construcción debido a que estos eran los más necesarios en el momento. Se dotó, entonces, a 28 familias de todos aquellos implementos que en la urgencia del caso iban a darle más seguridad a sus techos y paredes.

Para enfrentar situaciones como estas, Pastoral Social cuenta con los fondos de ayuda puntual de emergencia, que se obtienen gracias a las donaciones de las personas en la Cuaresma por la que se han recibido alrededor de 20 millones de pesos. Barrios como Las Mercedes, Olaya, Lucero, entre otros, después de recibir los materiales, atienden las visitas de personal que labora en Pastoral Social, quienes hacen un seguimiento de la donación y explican a los beneficiarios de dónde viene el apoyo de la Iglesia Católica.

Hay casos especiales como un apoyo financiero de un grupo de mujeres católicas de los Estados Unidos con el cual se logró comprar unos colchones para los damnificados. Algunas familias manifestaban que eran desplazadas y es en este momento cuando Pastoral Social entiende hasta qué punto puede ser una persona desplazada en su propia casa por falta de un techo o una pared.

Pero el trabajo no termina ahí, una ayuda también importante es la que durante las visitas se les da a las distintas comunidades. Porque las personas no sólo necesitan dinero, comida o materiales. El cariño juega un papel determinante en el avance para ayudar a todos los afectados en estos lamentables incidentes. El consuelo y el mensaje de afecto que Pastoral social brinda a las personas les devuelve el ánimo y les incita a que sigan luchando para que la reposición frente a la emergencia sea rápida.

Cabe recalcar que la ayuda Pastoral Social se convierte en un proceso constante de apoyo en diferentes aspectos, como son: la sensibilización del pueblo de Dios sobre la solidaridad, la reacción de la Iglesia Católica frente a una emergencia; en la parte del desarrollo está la asistencia ordinaria hacia las personas sin distinción de raza e incluso de religión, el derecho del hombre y el trabajo con los niños, jóvenes, adultos y adultos mayores; esto motiva mucho a las personas que reciben las ayudas porque saben que es la Iglesia Católica la que está construyendo, por medio de ayudas financieras de buenas personas, una sociedad amable y enseñan a enfrentar los problemas de una mejor forma.

ORANDO EN LA URBE

SI NO TE CAMBIA LA VIDA, ¿QUÉ SENTIDO TIENE EL AMOR?
2a parte

¿Cuál es la dimensión de ese «Amor de Dios» con el que se nos ha amado? Sin duda ésta es una pregunta bien difícil. Por un lado, nuestra pobre inteligencia no puede acceder por sí sola a semejante conocimiento, y por otro, sólo una apertura voluntaria a la Gracia, a esa acción silente y profunda del Espíritu Santo, puede permitirnos saborear un poco de aquello que nos supera totalmente: lo eterno, lo celeste. Una apertura que no tiene nada de fácil, y eso por dos razones: nuestra obstinada condición humana y nuestros pecados.
El punto con todo esto es que dependemos total y absolutamente de Dios para conocerle, aunque suene un poco raro, sin Él no podemos conocerlo a Él. Precisamente por esta incapacidad humana -que todo el género humano recibió a causa del pecado original- el cielo se nos hizo de ladrillos, sólo pudimos acceder nuevamente a esta visión de Dios a través de la persona de Jesús. En Él, Dios nos ha salido al encuentro, se ha hecho uno de nosotros. En Cristo hemos podido ver por fin lo que en lo profundo anhelaron las generaciones que nos precedieron. El Emmanuel, el “Dios con Nosotros”.

LAS PISTAS DE LO CREADO
Henri Bergson, un filósofo francés del siglo diecinueve, se hizo famoso por afirmar que la intuición es una forma de conocimiento más profunda que la razón, de hecho se ganó el titúlo de “el filósofo de la intuición”; y para este tema que estoy abordando la afirmación de Bergson viene como “anillo al dedo”. Es verdad, nuestra limitada capacidad no puede acceder –mientras estemos en esta tierra- al conocimiento pleno y absoluto sobre quién es Dios y el sentido profundo de su amor hacia nosotros, no obstante, este mismo Dios ha puesto dentro de cada uno de nosotros una especie de intuición que nos mueve a descubrirlo, a experimentarlo, a “tocarlo” en las realidades creadas.

Sólo basta una mirada de fe, no una mirada espiritualista, para encontrar en las obras creadas la “mano” del artista. Esta intuición que yace en nuestras almas, es casi una sed de belleza, de contemplación y silencio ante lo que magníficamente ha salido de los dedos de Dios. Indudablemente, Dios ha querido mostrársenos a través de lo bello: la tierra, las estrellas, la luna, pero de un modo absoluto y único, se nos ha querido revelar en la belleza del rostro de su hijo amado: Cristo, El Señor.

DE AHÍ TANTA INSISTENCIA CON LO DEL ARTE
Precisamente, esta sed de belleza, es la razón, la causa del desarrollo asombroso del arte, y al mismo tiempo, también es el motivo por el que -desde las primeras civilizaciones humanas- el arte jugara un papel importantísimo en la expresión de las creencias y la transmisión de la fe.

Retomando un poco este papel del arte como “vehículo para la fe”, desde la primera entrega de este artículo, en la pasada edición de Kairós, he estado escribiendo sobre el “amor de Dios” utilizando como marco una de las más hermosa e impresionantes obras de arte, una ópera de Giácomo Puccini, conocida como Turandot. Un drama lírico impresionante que nos muestra el poder amor.

¿QUÉ HAY DETRÁS DE LAS SOMBRAS?
Si leyó con atención la primera parte de este escrito, recordará que Turandot era una hermosa princesa que odiaba a los hombres, pero que al final, el amor paciente de uno en particular le sacará del valle de sombras en el que el odio y el recor la ha bían sumido por años.

De niña Turandot, fue testigo de la forma salvaje en que unos invasores entraron al palacio imperial y violaron a suabuela y a las demás mujeres de su familia. Desde ese momento ella desarrolló un odio profundo hacia los hombres y por esa razón nunca pensó en casarse.

Quizá este es una de los elementos de la obra de Puccini que más me impresionan; el drama de esta princesa no es muy diferente al de cada ser humano. Nuestras heridas, y general toda nuestra historia pueden terminar por “acorazarnos” ante el amor y la esperanza. Pero Dios, en su infinito amor terminá por derribar nuestras muralas, y al final se nos revela como amor, como el Dios que se llama Amor.

Quiero que lean un fragmento de la Ópera de Puccini, es un Aria (una canción que hace parte de la obra) conocida como “Nessun Dorma” (Nadie Duerma). Estoy seguro que al leerla usted tambiénm podrá intuir –allí en lo secreto de su corazón- que con semejantes palabras, Dios nos ha enamorado, sólo basta con que mire su pasado, su historia personal con los ojos de la fe.

“¡Que nadie duerma!
¡Que nadie duerma!
¡Tú también, princesa,
en tu fría estancia
miras las estrellas que tiemblan
de amor y de esperanza!
¡Mas mi misterio
se encierra en mí,
mi nombre nadie sabrá!
¡No, no, sobre tu boca lo diré,
cuando resplandezca la luz!
¡Mi beso deshará
el silencio que te hace mía!

¡Noche, disípate!
¡Pónganse las estrellas!
¡Pónganse las estrellas!
¡Al alba venceré!
¡Venceré, venceré!

Si la letra le pareció hermosa, entre a www.miroforas.podomatic.com y escuche su música.

ROSTROS DE LA MISIÓN

UN SASTRE DEL TRABAJADO EVANGELIZADOR

Nuestro invitado a la sección “Rostros de la Misión” es Luis Alberto Ortega, miembro del equipo de la célula para la animación pastoral –ecap- de Santa Isabel de Hungría, donde también ofrece el servicio de coordinador de liturgia. Además, ha acercado su oficio de sastre para vestir a algunos presbíteros de nuestra Arquidiócesis.

Una de sus mayores satisfacciones ha sido, sin duda alguna, vincularse al ecap y haber iniciado desde allí una interesante labor para acercar y comprometer a más vecinos de su sector al trabajo eclesial. “Hacer parte del ecap es una bendición; ha sido grandioso trabajar por y para la Iglesia. Mi vida ha cambiado. Antes ni siquiera iba a misa y ahora participo fielmente y con mucha entrega en los oficios litúrgicos diarios”.

De su servicio pastoral comenta: “Para acercar más ovejas al rebaño estamos haciendo actividades especiales coordinadas con nuestro párroco, el padre Gerardo Niebles. Enviamos cartas a las familias y también las visitamos en sus residencias. Se trata de comprometer a los laicos y atraer otros más”, agregó Luis Alberto. Esta experiencia ya ha dado sus primeros frutos que fueron notables durante la celebración de las fiestas patronales de la unidad pastoral. “Antes el compromiso de realizar la novena se hacia por sector, en forma independiente, logramos que los 3 sectores que integran 19 núcleos se hicieran responsables de la actividad durante toda la celebración. Después de esta experiencia proyectaremos así el trabajo con las asambleas familiares”, sostuvo nuestro invitado.

De igual manera ha sido importante el aporte de su familia para conseguir logros y sortear las dificultades: “Tengo 25 años de casado y soy padre de 4 hijos. Mi esposa María Marín trabaja conmigo a sol y sombra, como coordinadora de agentes de la comunión y en la pastoral de la salud”.

Luis Alberto es un gran sastre. Fe de ello hablan sus diseños y, por supuesto, sus clientes. Es un hombre de Dios que ha sabido conjugar la mejor manera de hilar corazones para recoger efectivos productos en el trabajo comunitario hacia la nueva evangelización.

INICIÓ EL AÑO JUBILAR ARQUIDIOCESANO

Con la apertura de la puerta principal de la Catedral Metropolitana María Reina, como signo de que Cristo es la puerta que se abre para los creyentes, Monseñor Rubén Salazar Gómez, junto con sus Obispos auxiliares -Monseñor Luis Antonio Nova Rocha y Monseñor Víctor Tamayo Betancourt-, dieron oficialmente inicio a la gran celebración eclesial con ocasión de los 75 años de la Arquidiócesis de Barranquilla.

Más de tres mil personas asistieron a este acto que se realizó el pasado 2 de diciembre y en el que se vivió una eucaristía con verdadero sentimiento de gozo jubilar. Además del presbiterio atlanticense, se unieron a este acontecimiento Monseñor Carlos José Ruiseco, Arzobispo emérito de Cartagena, y Monseñor Jorge Leonardo Gómez, Obispo de Magangué.

Cómo preámbulo al rito de la puerta, el padre Francisco Pacheco, Canciller de la Arquidiócesis, dio lectura al decreto procedente de la Santa Sede que oficializa el “Año Jubilar Arquidiocesano” y confiere cualidades especiales al Arzobispo de Barranquilla para entregar indulgencias a todos aquellos que cumplan los requisitos para acceder a ellas.

Se contó con la alegría de los tambores de esta región Caribe y el cadencioso avance de los cumbiamberos del grupo folclórico El Gallo Giro, quienes hicieron calle de honor a las hostias y el vino que se llevaron al altar para su consagración. Asimismo, el acompañamiento del Coro Arquidiocesano que dirige la licenciada Ángela Marín, enriqueció el carácter solemne, pero a la vez muy autóctono, de la celebración litúrgica.

Quienes no lograron acercarse a la Catedral siguieron este evento por Telecaribe, gracias a una impecable transmisión que contó con el apoyo técnico de la Universidad del Norte y Uniproducciones. Asimismo, la emisora Minuto de Dios llevó en directo a sus oyentes todos los momentos de la celebración.

DESDE ROMA:
DECRETO DEL AÑO JUBILAR

El siguiente es el texto del decreto oficial enviado desde la Penitenciaria Apostólica, en la Santa Sede, que respalda la realización del año jubilar en la Arquidiócesis de Barranquilla.

El texto, enviado en latín y traducido al español por nuestro Obispo Auxiliar Monseñor Luis Antonio Nova, tiene el aval del Cardenal Jaime Francisco Stafford, Penitenciario Mayor, y su secretario Juan Francisco Giroti. De igual forma, en la página siguiente (12), se coloca el texto que la misma Penitenciaría envía sobre el significado de las indulgencias y los pasos que como fieles cristianos debemos cumplir para ganarlas.

PENITENCIARÍA APOSTÓLICA

D E C R E T O

La PENITENCIARÍA APOSTÓLICA, en virtud de las facultades otorgadas de manera especial por el Papa Benedicto XVI, concede benignamente al Excelentísimo Monseñor Rubén Salazar Gómez, Arzobispo metropolitano de Barranquilla, que en el día en que se cumpla el septuagésimo quinto aniversario de la erección de la sede episcopal de Barranquilla, (o en otro día que por conveniencia de los fieles se determine oportunamente) después de haber celebrado la Sagrada Eucaristía, imparta a todos los fieles presentes, que con propósito de alejarse del pecado hayan participado en la celebración, la Bendición Papal con la Indulgencia plenaria, teniendo en cuenta las condiciones para ganarla (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por el Romano Pontífice), permaneciendo íntegra la facultad de aquellas tres que por el derecho común puede conceder.

Los fieles cristianos que reciban devotamente la Bendición Papal y que por razonables circunstancias no puedan estar físicamente presentes en la sagrada celebración, pero que sigan piadosamente los sagrados ritos a través de la televisión o de la radio, pueden ganar la Indulgencia plenaria, según las normas del derecho.

No obste nada en contrario.

Dado en Roma, en la Penitenciaría Apostólica, el día 28 del mes de noviembre del año del Señor 2006.

Jaime Francisco Cardenal Stafford
Penitenciario Mayor

Juan Francisco Giroti
Secretario

CONDICIONES PARA GANAR LAS INDULGENCIAS

LA PENITENCIARÍA APOSTÓLICA, por mandato del Sumo Pontífice, para que los fieles cristianos verdaderamente arrepentidos, cumplidas las acostumbradas condiciones (confesión sacramental, comunión eucarística y Oración por las intenciones del Santo Padre) puedan lucrar la Indulgencia plenaria, concede lo siguiente:

a) Ganan la Indulgencia plenaria los fieles que participen atenta y religiosamente en los ritos sagrados con los que en los días 2 de diciembre de 2006 y 25 de noviembre de 2007, se abran y clausuren solemnemente las Celebraciones Jubilares, ya sea que se realicen estas celebraciones en la Iglesia Catedral Metropolitana o en alguna de las otras iglesias determinadas por el Señor Arzobispo como “centros de peregrinación”.
b) Cada vez que los fieles vayan en una religiosa peregrinación a la Iglesia Catedral o a alguna de los templos debidamente determinados como “centros de peregrinación” y allí participen en una solemne celebración comunitaria, ganan la Indulgencia plenaria.
c) Cada vez que los fieles, particularmente o congregados (grupos de familias, colegios, agrupaciones de artes u oficios, congregaciones piadosas..etc.) visitaren la Iglesia Catedral o alguno de los templos designados como “centros de peregrinación”, con la intención de orar allí por algún tiempo y concluyendo con la recitación o canto del Padre Nuestro, el credo y una invocación a la Bienaventurada Virgen María, ganan la indulgencia plenaria.
d) Cada vez que en un lugar sagrado dentro de la Arquidiócesis de Barranquilla, los fieles participen piadosamente en alguna solemne celebración jubilar presidida por el Señor Arzobispo o alguno de los Obispos Auxiliares, ganan la Indulgencia Plenaria.

Los ancianos y los enfermos, que por razonable causa no puedan salir de casa, pueden ganar la Indulgencia Plenaria , si están arrepentidos de sus pecados y tienen la intención de cumplir apenas puedan las tres acostumbradas condiciones y se asocian con el deseo a los que hacen visitas o peregrinaciones, recitando devotamente ante la imagen de Nuestro Señor Jesucristo o de la Virgen María, el Padre Nuestro, el Credo y alguna otra oración.

La Indulgencia parcial la pueden ganar los fieles, cada vez que con el corazón arrepentido, realicen piadosamente tanto las obras de misericordia, como las de penitencia o de evangelización propuestas por el Excelentísimo Señor Arzobispo de Barranquilla.

Lo manifestado en el presente documento es válido durante todo el tiempo del Jubileo de la Arquidiócesis de Barranquilla.

Nada obste en contrario.

Jaime Francisco Cardenal Stafford
Penitenciario mayor.

Juan Francisco Giroti
Secretario.

PARROQUIAS: AYER Y HOY DE LA FE

PARROQUIA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARIA: EN EL CORAZÓN DEL VIEJO PRADO

Por: Julio Giraldo
Periodista

En pleno corazón del Prado, barrio tradicional de Barranquilla, se encuentra el blanco y reluciente templo dedicado a la devoción de la Virgen María bajo la advocación de María Inmaculada.

La historia de este tradicional templo se remonta al año 1924, cuando tres jóvenes de distinguidas familias seleccionan un lugar sobre el Parque Santander con el fin de construir una capilla en honor a María Inmaculada. Los tres jóvenes eran: Enrique, Manuel y Luis De la Rosa, en representación de su difunto padre, y Karl Parrish, en representación de don Roberto Parrish. El sitio escogido, más adelante fue permutado por el de la ubicación que hoy tiene el templo, debido a que en un lugar muy cercano se había promovido la construcción de otro: el de Nuestra Señora del Carmen. El 8 de diciembre del mismo año, el Padre Revollo bendijo la primera piedra en el lote indicado donde se construiría el templo.

El proyecto comienza en firme la tarde del 12 de enero de 1945, cuando aprovechando la presencia en Barranquilla del presidente de la época, doctor Alfonso López Pumarejo y su señora esposa, el Obispo Julio Caicedo, el padre Pedro María Revollo, el Gobernador Alberto Pumarejo y señora, y los feligreses de la futura parroquia de la Inmaculada, le dan comienzo a la obra con una palada simbólica de tierra, de manos de la señora del Presidente López. Ya con bendición eclesial, con presidente, gobernador y feligresía a bordo, la obra arrancó con pie derecho, y se da comienzo a los trabajos de construcción sobre el llamado Parque León. Tal iniciativa se lleva a cabo por la familia De La Rosa y los compañeros de la Junta Pro-Inmaculada, formada por los doctores Marco Tulio Mendoza Amarís, Alberto Pumarejo, Manuel J. De La Rosa y Enrique A. De La Rosa, quien trabaja como tesorero de la construcción. Se destaca en este proyecto el hecho de ser iniciativa y trabajo de seglares. La presencia del clero se viene a cumplir cuando se precisa la celebración de la misa dentro de los muros de construcción en marcha. Haciendo justicia con los iniciadores, benefactores y constructores del templo, hay que destacar también la cooperación de don Karl C. Parrish y su esposa, de religión metodista.

La obra marchó muy bien y el 1º de mayo de 1951, es la erección canónica en parroquia, según decreto del Obispo Jesús Antonio Castro Becerra, expedido en el día mencionado, en ceremonia que fue, por cierto, muy solemne, puesto que al mismo tiempo se daba nombramiento al primero de los curas párrocos, el presbítero Ciro Alfredo Ávila. Comienza entonces la vida parroquial y el padre Ávila inicia diferentes campañas para poder dotar la parroquia de todo lo necesario para el culto y el embellecimiento del nuevo templo. Buenos capítulos se merecen estas campañas; las donaciones de los vitrales que adornan las dos naves laterales, cada uno a la memoria de determinada familia; la dotación de las imágenes y de la custodia, así como de cálices y de copones. Pero por su alto costo, la tecnología que se estrenaba en Barranquilla y por la expectativa que en su momento despertaba, la campaña más interesante que promovió el Padre Ciro Alfredo fue la que culminó el 8 de diciembre de 1953, al estrenarse el carrillón electrónico, montado por la casa holandesa Petit-Frizen, cuyos técnicos estuvieron en la iglesia un mes antes de su inauguración. Fue muy solemne la bendición de las doce campanas, puestas en la acera de la entrada del templo, sobre el pavimento, y que una vez bendecidas fueron instaladas en sus puestos, junto con el reloj, en la misma torre: todo en un mismo sistema de campanario, para entonar a sus horas y medias horas las diversas melodías dentro de las cuales se destacaba el avemaría que anunciaba el inicio del día y la culminación del mismo.

Varios son los sacerdotes que han pasado por ésta parroquia, cada uno dejando su mensaje de amor a Dios y, por supuesto, muchas obras materiales. Después del padre Ciro Avila, vino el padre José María Goenaga, quien es reemplazado por el padre Carlos Julio Becerra; luego su hermano Jorge Becerra, a quien más adelante sucederá monseñor Luís Eduardo Gómez. En la actualidad se encuentra al frente de la parroquia monseñor Reinaldo Iriarte Ríos.

LA PARROQUIA HOY
Nos dice monseñor Iriarte que hace dos años se posesionó como párroco de esta iglesia que considera tiene una comunidad viva, activa y dinámica, pues sus feligreses participan generosamente en toda la vida eclesial de la parroquia. Es una comunidad que tiene sentido de pertenencia hacía su Iglesia, pues cualquier actividad y proyecto que el sacerdote presente, se acoge y apoya incondicionalmente.

La Misión Arquidiocesana marcha en forma extraordinaria ya que en cada sector existen grupos muy estructurados; algunos funcionan mejor que otros, pero en términos generales todos van caminando.

En cuanto a grupos de apostolado, los feligreses son en su mayoría personas adultas mayores (sin desconocer que también hay jóvenes), esta situación conjugada con otras razones, hace que no haya una proliferación de grupos, pero sí se cuenta con unos pocos de mucha prestancia y altura como la Acción Católica, un grupo de oración, la Legión de María, la Cofradía del Santísimo Sacramento, las Madres Católicas y los Caballeros de la Inmaculada.

Una característica especial de esta parroquia es el ministerio del padre Carlos Julio Becerra, quien fue párroco por más de 30 años, es decir, conoce todas las generaciones de la parroquia; muchos feligreses fueron bautizados por él, recibieron la primera comunión de sus manos, presidió sus matrimonios y crecieron espiritualmente a su lado. Por eso, en la actualidad, a pesar de su edad, continúa vinculado a la Inmaculada confesando, aconsejando y celebrando algunas eucaristías.

POSESIONES, EXORCISMO Y SATANISMO...

"Al mal debemos llevarle un paso adelante", dice el padre Jaime Vélez Correa.

Por Leonardo Rúa De la Hoz
Comunicador Social – Periodista

De visita en nuestra ciudad para participar de la Semana de Formación Pastoral del Presbiterio y dictar una conferencia a los ecap de nuestra Arquidiócesis, el padre Jaime Vélez Correa compartió con Kairós sobre posesión diabólica, exorcismo y satanismo.
Este presbítero proyecta un aire de conocimiento propio de sus años de entrega a los estudios de casos sobre los temas que vino a compartir. Fe de ello son sus cuatro libros publicados, algunos de ellos con la revisión exclusiva del Cardenal Ratzinger, antes de su investidura papal. Por orden del Cardenal Primado de Colombia, Monseñor Pedro Pubiano, el padre Jaime Vélez es el sacerdote exorcista de la Arquidiócesis de Bogotá.

¿Un sacerdote exorcista? Me pregunté, llegando de manera casi inmediata a mi mente casos recientes al mejor estilo “hollywodense” como “El Exorcismo de Emily Rose”.

“Así es, soy el sacerdote que tiene en la capital de Colombia el revestimiento para estudiar y analizar casos de posesión demoníaca y, por ende, el carisma para ejecutar, si fuese conveniente, ritos de exorcismo en nombre de Dios”, aclaró de manera taxativa nuestro invitado.

KAIRÓS: Padre Jaime, ¿cómo deben entenderse estos fenómenos, llámese posesión diabólica o endemoniados, a la luz de nuestro proceso de evangelización?

PADRE JAIME: Sin lugar a dudas este es un tema raro, extraño, pero de mucha actualidad y sobretodo de mucha importancia para la pastoral. Es una problemática que ha existido siempre y que con el paso del tiempo tiende a agravarse. Antes se creía que reacciones de la gente como tirarse al suelo, lanzar escupitajos y blasfemar era una posesión diabólica. Eso decían que era el diablo. Hoy hemos comprobado que muchas de estas manifestaciones son producto también de enfermedades mentales. Sean psicosis, neurosis, doble personalidad e, incluso, trastornos. De manera que es un problema muy delicado que los expertos hemos decidido trabajar con ayuda de la psicología, la psiquiatría, la parasicología, el estudio de las ciencias del inconciente y de la medicina.

KAIRÓS: Entonces, ¿la fe y la ciencia desvirtúan el tema de las posesiones demoníacas?

PADRE JAIME: Los casos más frecuentes con los que me he tropezado han sido “sugestiones delirantes” o, algunos casos, personas con dotes parapsicológicas como la clarividencia. Entonces, encontrar personas víctimas de un actuar extraño o atípico, no implica que estén poseídos por el demonio.

KAIRÓS: En esos casos, ¿cuál debe ser el actuar correcto de los sacerdotes para no incurrir en el error de hablar de posesiones y efectuar un exorcismo?

PADRE JAIME: Definitivamente hoy el sacerdote debe tener ideas, nociones, de qué está haciendo la ciencia y ponerse al día con los estudios científicos respecto a la naturaleza del ser humano. Un ejemplo palpable fue la película “El Exorcismo de Emily Rose”, tomado de la vida real en Alemania. Un caso doloroso porque el resultado fue la muerte de la niña, a la que de manera ligera, tanto los sacerdotes como sus padres sometieron a un exorcismo; y luego se comprobó que la pequeña padecía de epilepsia. Los sacerdotes deben estar convencidos si se encuentran frente a una posesión y no a una enfermedad, para obrar de acuerdo al rito del exorcismo.

KAIRÓS: ¿Frente al tema cómo reaccionan los sacerdotes y puede cualquiera de ellos realizar este rito?

PADRE JAIME: Cerca del 90% de las personas quedan muy impresionadas respecto a estos temas. Mi palabra no es infalible, pero yo hablo de razones y de experiencia. Cada quien bajo su responsabilidad lo asume como tal, incluso hay algunos que no les gusta. Lo que si es cierto es que no todos los presbíteros pueden ofertar el rito del exorcismo. Es el obispo en cada diócesis el único que puede designar a sacerdotes para hacer exorcismos. Y tiene que ser un sacerdote de virtud probada, de ciencia, de experiencia y de prudencia. Sin embargo, hay casos especiales en los que se designan de manera oficial sacerdotes exorcistas.

KAIRÓS: ¿De manera específica en qué consiste el rito?

PADRE JAIME: El rito es bastante largo y existen dos esquemas para su realización. El primero se llama “deprecatorio” que significa “pedir”, es decir, “suplicar” al Señor que libre a esa persona de los males. Esto no es exorcismo propiamente. El exorcismo es cuando se dice explícitamente “imprecatorio”. Imprecar es “mandar” directamente al espíritu malo que salga del cuerpo. Este último si es exorcismo. El deprecatorio se puede hacer cuando no hay certeza que el afectado este poseído o no; el imprecatorio, rara vez y con mucho cuidado.

En ambos ritos se dicen oraciones, credo, letanías y salmos. Se leen oraciones que suplican por la salida del espíritu que habita. Son largos y agotadores los ritos como estos. En Alemania se han efectuado ritos de hasta 7 horas. La víctima queda agotada y el sacerdote también. La Iglesia dice que el rito no es un teatro, ni show, no puede hacerse teatralismo, no se debe grabar ni llevar medios de comunicación. Debe ser privado. Solamente testigos que sean familiares para que ayuden al exorcista por si la víctima sufre contorsiones.

KAIRÓS: Pero entonces, ¿existe o no el diablo?

PADRE JAIME: En ocasiones lo que digo es interpretado mal, como diciendo que no existe el diablo. Eso no es así. Lo que yo he dicho es que es muy difícil que haya una persona poseída por el demonio. Puede existir. Una cosa es afirmar que el diablo existe y otra es que pueda poseer una persona.

KAIRÓS: ¿Existe entonces, pero no es el famoso ser de cuernos, el del 666 y del resto de manifestaciones físicas atribuidas?

PADRE JAIME: Está demostrado que el 666 no corresponde a la gran fiera ni al diablo, sino a Nerón, el perseguidor de la Iglesia. Este es un número cabalístico que significa César Emperador. Del resto de las manifestaciones como los cuernos, la cola, el tridente, el olor a azufre, es absurdo. El diablo no puede tener cuerpo porque es un espíritu simple. Es extenso y no material. Pensar que el diablo puede violentar carnalmente a una mujer es inconcebible, para hacerlo se necesita cuerpo y órganos sexuales, y el demonio no los posee.

KAIRÓS: finalmente padre Jaime, ¿dónde es más susceptible que se presenten estos casos y cómo podemos colaborar los laicos en este tema?

PADRE JAIME: La gente cree que todos estos casos y temas son propios de personas ignorantes. El tema de la posesión demoníaca no conoce de status. La generalidad muestra un aumento de casos en niñas y niños cuando están en la etapa de la adolescencia. También en personas que han tenido mala ilustración catequética y aquellos que toman tribuna para influenciar a incautos alrededor de este mundo de falsas ideas y creencias. Se presentan en todo el territorio colombiano, desde la costa, el interior y el sur del país.

Los sacerdotes tenemos nuestro compromiso frente al tema y en forma especial los laicos deben no tomar el asunto por sus manos, identificar las manifestaciones para dar rápido anuncio y buscar ayuda especial. Es importante que los laicos ante estas situaciones no se pongan a gritar, no se asusten, ni hagan gestos como para ahuyentar espíritus; se trata de recurrir en forma inmediata al sacerdote amigo, al párroco.

EL RINCON DE PABLITO

EL JUBILEO Y LOS NIÑOS

Quiero felicitar a mi querido amigo Monseñor Rubén y a sus obispos auxiliares, Monseñor Luis Antonio y Monseñor Víctor, también amigos míos, porque observé por Telecaribe la transmisión de la apertura del Año Jubilar y me pareció una Eucaristía muy bella.

Me dio mucha emoción ver la Catedral tan llena y a todos los asistentes vestidos de blanco para esta gran celebración que, como todos saben, nos ofrece perdón por nuestras faltas. También se hizo presente una delegación de niñas y niños en la ceremonia.

Desde ya debemos prepararnos todos los chiquillos para que, en el 2007, participemos activamente en nuestro jubileo específico, es decir, un encuentro fraterno y otras actividades que se organizarán únicamente para nosotros los niños y las niñas de la Arquidiócesis.

Por ahora, que tengan todos una navidad feliz y uno nuevo año cargadito de cosas buenas.

GUILLO EL MONAGUILLO

Amiguitos, en los Kairós pasados hemos estado aprendiendo sobre los sacramentos. Hemos estudiado el Bautismo, la Eucaristía y la Confirmación. A estos tres sacramentos se les llama de iniciación cristiana. ¿Cómo así?, se preguntarán ustedes. Pues bien, ellos nos llevan al encuentro con Jesús, a vivir su Palabra y a ser reconocidos como miembros de la comunidad cristiana.

Entonces, recordemos:
» Bautismo: Nos abre las puertas a los otros sacramentos y nos hace miembros de la Iglesia.
» Eucaristía: Nos recuerda y hace presente la muerte y resurrección de Jesús. En ella, el Señor nos da a comer de su cuerpo y de su sangre.
» Confirmación: Nos hace grandes en la fe, nos da la fuerza para anunciar el Evangelio.

¡Nos vemos el otro año!

jueves, diciembre 07, 2006

NUESTRA PORTADA

El 2 de Diciembre:
UNA PUERTA SE ABRIRÁ...
...para iniciar solemnemente el Jubileo con ocasión de los 75 años de la Arquidiócesis de Barranquilla. Hasta Noviembre de 2007, se vivirá en el Atlántico un año de gracia, de perdón, de justicia...

LAS INDULGENCIAS:
Buscando el perdón nos hacemos mejores personas.

NOVENA DE NAVIDAD
Reclámela con esta edición de Kairós, diseñada especialmente para los católicos del Atlántico.

EDITORIAL

¡CELEBREMOS ALEGRES NUESTRO AÑO JUBILAR!

Por la sangre del hombre caribeño hay un profundo sentido de crear o hacer de la vida un ambiente festivo. De ahí que en sus manifestaciones no falten los aplausos, los cantos y las danzas. Por muy pobres que sean las familias no puede pasar desapercibida la celebración de un cumpleaños, un grado, un sacramento y hasta un velorio.

Estas expresiones de cultura se entrelazan perfectamente con las manifestaciones festivas de la Navidad y la llegada de un nuevo año. Muy a pesar de que las condiciones climáticas han cambiado, la brisa del caribe tiene algo especial, el sol radiante, las iluminaciones nocturnas, la música tradicional y muchos otros elementos, se conjugan para superar las dificultades del pasado y, desde ya, pensar en lo que el Señor nos va a regalar en un futuro próximo.

Junto con las celebraciones de fin de año se suma, para todos los que peregrinamos en esta Iglesia particular de Barranquilla, la apertura del “Año Jubilar” con ocasión del cumpleaños setenta y cinco de nuestra Arquidiócesis. Abrimos las puertas a un año de gracia y de salvación, donde todos, como hermanos y asumiendo el valor de la justicia, caminaremos hacia ese ideal de Iglesia, una Iglesia que busca el encuentro definitivo con Dios.

Resaltemos que tanto para la celebración del jubileo como para cualquier celebración en la vida de los hombres, lo importante no es que las cosas externas como música, licor y regalos, alegren nuestro interior sino, por el contrario, que la actitud interior sea capaz de alegrar, motivar y entusiasmar todo nuestro alrededor.

LAS FLORES JUNTO AL ALTAR

¿SON TAN SOLO UN ELEMENTO DECORATIVO?

Por Edgar Llanos Baena, Pbro.

En la Instrucción General del Misal Romano, numeral 305, nos dice: “En la ornamentación del altar se guardará moderación”.

Durante el tiempo de adviento adornen las flores el altar con la moderación que conviene a la índole de este tiempo, sin alcanzar la plenitud de alegría característica del nacimiento del Señor. Se prohíbe adornar el altar con flores durante el tiempo de Cuaresma. Se exceptúa el domingo Laetare (Domingo IV de Cuaresma), las solemnidades y las fiestas.

El empleo de las flores como adorno para el altar ha de ser siempre moderado y se colocarán, mas que sobre la mesa, en torno a él”.

Normalmente las flores que se colocan junto al altar, las vemos como un elemento decorativo, olvidando que ellas por sí mismas están llenas de mucho significado. Pensemos en un arreglo floral en una mesa festiva. Un ramo de rosas rojas que le regala el esposo a su esposa. Un ramo de claveles blancos sobre una tumba en el cementerio. Nada de esto requiere explicación, cada ejemplo habla por sí solo.

Tanto en la vida diaria como en la liturgia, las flores están llenas de significado, un ramo de flores frescas en variados colores, cuántos sentimientos despiertan… alegría, fiesta, dedicación, homenaje, respeto, valoración, creación de un ambiente acogedor y festivo.

Las flores junto al altar no tienen sólo un papel estético, no se busca únicamente la belleza artística, su papel es servir a la celebración, favorecerla, contribuyendo a crear el ambiente que se requiere para la misma.

Debemos colocarlas en el lugar conveniente. La Instrucción General sobre el Misal Romano lo dice claramente: “Mas que sobre la mesa, en torno a él”. No se trata de convertir el presbiterio en un jardín o de organizar una exposición floral. Es importante mantener el justo equilibrio de tal manera que los arreglos no se conviertan en un obstáculo visual entre el celebrante y los fieles, entre los fieles y los tres polos de celebración: altar, sede y ambón.

Tener en cuenta el tiempo litúrgico como lo pide el misal, es contribuir a crear el ambiente de reflexión, austeridad y reservar la alegría visual que ellas producen para la Navidad y la Pascua. Tener en cuenta el día de la semana en que las colocamos, pues no es lo mismo un lunes del tiempo ordinario que el domingo, el día del Señor (no tiene sentido colocar cantidad de flores el lunes porque sobraron de un matrimonio que se celebró la noche anterior)

Las flores que llevamos a la iglesia significan la prolongación de nuestra oración junto al Señor, como el cirio encendido que se consume allí. Pasando por nuestra oración, presentadas para la celebración, son signos de adoración y acción de gracias a Dios.

La persona o personas responsables de hacer los arreglos florales o de responder por ellos, deben asumirlo como un ministerio colocándose al servicio del encuentro de Dios con el hombre, permitiendo a la liturgia desenvolver plenamente su experiencia espiritual profunda.

UN PRÉSTAMO PARA SEGUIR NACIENDO

Estamos próximos a celebrar la Navidad. Para muchos, principio de parranda sin fin, para otros, señal de que ha nacido el Salvador y su presencia se restablece entre nosotros.

Por JUAN ÁVILA ESTRADA, Pbro.
Párroco San Carlos Borromeo y Padre Nuestro

Se me ocurre pensar lo que ha sido la vida de Jesús y qué poco le ha importado a muchos que Aquel que lo tenía todo se hizo dueño de nada para ganarnos a todos que lo queremos todo.

Digo que, nosotros que lo queremos todo, pedimos al que nada tuvo que nos de todo. Piense un poco: ¿de qué fue dueño Jesús? Nació en un pesebre prestado (Lucas 2,6-7); inició su predicación en una barca prestada (Lucas 5,3-4); entró a Jerusalén en un borrico prestado (Mateo 21,2-3); celebró la última cena en una casa prestada (Mateo 26,18-19); fue enterrado en un sepulcro prestado (Jn. 19,41-42). Alguna vez me hicieron pensar las palabras de Jesús, quien afirmó: “las aves tienen nidos y las zorras madrigueras, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”. Dicho en palabras nuestras: “éste no tiene dónde caerse muerto”; y tan cierto fue que no tuvo derecho a morir en el suelo, sino que tuvo que ser levantado en lo alto en aquello que fue su única posesión: una cruz.

Pero Aquel que lo prestó todo para hacer todo y darnos el todo, nos ha hecho entender poco a poco el poder que tiene para dársenos como la mayor riqueza del hombre.

Es aquí donde entro a reflexionar: ¿Cómo puede nacer nuevamente Jesús en un mundo que cree poseerlo todo? Sin duda alguna, mediante el mismo sistema de préstamo que utilizó entre los suyos. Sin garganta humana no hay palabras eternas; sin corazón humano no hay amor divino; sin manos humanas no hay milagros; sin pies humanos no hay pasos de mensajeros que anuncian la paz. Por eso, el pesebre del mundo de hoy está en la vida de cada persona y la capacidad que cada uno tenga para “prestarle” su vida y dejar que la Palabra vuelva a hacerse carne para habitar entre nosotros.

Es interesante entender que el Dios en el que creemos no es etéreo, sino que se materializó en el tiempo y en el espacio para que pudiéramos tener acceso a Él.

Hoy se hace presente en un pan prestado, un poco de vino prestado y un altar prestado. El dueño de todo presta todo para hacer todo por todos. Esa totalidad de Cristo viene expresada al final del evangelio de san Mateo cuando dice: “Vayan a TODOS y prediquen TODO lo que les he enseñado y he aquí que estaré con ustedes TODOS los días hasta el fin del mundo”.

No hay duda: el amor de Dios es verdad. ¡Tiene que ser verdad! Si no fuera de esta manera no podríamos entender la vida de Jesús, ella sería el fraude más grande de la historia de la humanidad que, incluso, se le ha ocurrido dividir la historia y el tiempo a partir de su nacimiento. Imagínese un rey que nace entre animales, que es reconocido por simples pastores, que es vitoreado por niños, enfermos, mujeres de mala reputación y colgado, no sentado, en un trono de madera en forma de cruz. ¡Esto si es la locura de Dios! El dueño de todo que renuncia a su condición divina para elevarnos a Él; que habiendo hecho todo sin nosotros, aprende a necesitar de nosotros para seguir haciendo historia y, aún así, no nos dejamos abismar por un amor tan inconmensurable, tan extraño e ilógico.

Por eso, cada pesebre me acongoja el corazón y siento pena, no por Él sino por mí, ya que todo lo hizo para que pudiéramos ser dueños del tesoro más grande que podemos poseer: su Gracia, su salvación, su eternidad, ¡Él mismo!

Hoy no tengo un pesebre de madera o de plástico para Jesús. No requiero de su presencia de esta manera. Hoy tengo para él un corazón abierto a su renacimiento, a su amor.

Declaremos en esta Navidad y por siempre que no hay prueba más grande de amor que siendo el Señor el dueño de nuestra vida, pida prestada la vida para seguir engendrando vida. Que cada Eucaristía celebrada, donde le prestamos pan, nos lo siga devolviendo convertido en alimento de eternidad para cuantos lo comen; que cada hogar abra las puertas de par en par a su presencia avasallante y que cada gesto de amor lo vuelva bendición. Una navidad diferente, eso es lo que necesitamos.

PARROQUIAS: AYER Y HOY DE LA FE

EN JUAN DE ACOSTA, SE EVANGELIZA CON LAS CARICIAS DEL MAR

Por Julio Giraldo
Periodista

Uno de los municipios turísticos del Atlántico más hermoso es Juan de Acosta, situado a la orilla del mar.

Sus habitantes viven del turismo, la pesca, la agricultura y, la mayoría de las amas de hogar, trabajan en la confección de ropa en general. Otros más, diariamente se trasladan a Barranquilla donde ejercen diferentes oficios y profesiones. Esto nos indica que se trata de un municipio donde sus gentes viven dignamente, pacíficamente y en un ambiente pueblerino, muy sano y de grata convivencia; en términos generales es un municipio organizado con escuelas, colegios, centro de salud y hospital, oficinas públicas y un buen comercio. Sus calles son aseadas, las casas tratan de conservar su primitivo estilo, pero con todos los elementos de la tecnología moderna.

Posee Juan de Acosta un cementerio de los más lindos que puedan existir en Colombia, y es obra del hombre cívico Leopoldo Tovar Arteta. Lujosos mausoleos, obras de arte, bóvedas artísticamente decoradas, zonas verdes espaciosas en donde predominan los jardines naturales y una linda capilla para celebraciones de la Eucaristía. Lástima grande que los habitantes de Juan de Acosta no han dimensionado en el más alto nivel, la belleza de este cementerio, hasta el punto que uno de los sepultureros me manifestó que él tenía que hacer colectas entre la gente para poder comprar químicos con el fin de matar las plagas que azotan las zonas verdes, ya que cuando fue a pedirle al alcalde de la población para este fin, él mismo manifestó “que le salía más barato echarle pavimento a todo el cementerio”. (Que barbaridad)

Pero, ¿qué decir del templo parroquial de San Juan Bautista? Es otra obra de arte, situado en todo el centro de la plaza principal, en el mismo sitio donde el año 1546 comenzaron a llegar los misioneros dominicos que ya estaban establecidos en Tubará; entre ellos podemos mencionar a: José Celestino Arteta, el padre Dufuild, el padre Coronell y el padre Bravo, que se instalaban en pequeñas ermitas con techo de palma marga, paredes adobadas, y realizaban con amor la tarea de evangelizar. Era entonces la primera iglesia hecha de madera y palma, muy pequeña, pero acorde a las necesidades de la época. Ya en el año 1926, se construye el nuevo templo bajo la dirección de Gilberto Arteta y su esposa Teresa De la Hoz, matrimonio en cuya casa se realizaron las primeras reuniones para crear la junta pro templo, aunque otras veces las reuniones se programaban en la casa de Francia Acosta.

Cuenta la profesora Maruja Molina, hija de la niña Ramona Molina, matrona muy consagrada a la vida espiritual de los costeros, que las actividades que se realizaban para recolectar fondos eran siempre actividades artísticas, comedias, obras de teatro, declamación y todo esto se hacía con artistas del mismo pueblo; la gente pagaba su entrada a las veladas que, entre otras cosas, se hacían sin luz eléctrica. Sus habitantes utilizaban las famosas lámparas de gasolina y los más pobres pequeñas lamparitas de petróleo que colocaban en las ventanas de sus casas para que las gentes de noche no se perdieran y las calles pudieran estar iluminadas. Fueron épocas muy difíciles. El transporte hacía Barranquilla era limitado hasta el punto que quien quería viajar, debía anotarse desde el día anterior para separar su puesto. Igualmente, los profesores para la única escuela pública que existía, muchas veces tenían que trasladarse en burro para poder llegar al pueblo.

En cuanto a celebraciones religiosas especiales, tenía mucho renombre la fiesta del Niño Jesús de Praga que se hacía en acción de gracias por la cosecha de algodón. Los campesinos ofrecían sus ofrendas y en burro traían al sacerdote desde Tubará, el cual se quedaba en el pueblo hasta por tres días, durante los cuales se aprovechaba para realizar matrimonios colectivos, bautizos, primeras comuniones y confesiones. Otras fiestas importantes, que aún se celebran, son la de San Juan Bautista y la Inmaculada. Para estas celebraciones se recolectaba dinero casa por casa para poder cubrir los gastos de la celebración; una vez que se tenía el dinero suficiente, un parroquiano partía a caballo o en burro para Baranoa, donde compraba a un revendedor las flores necesarias para la fiesta y, de paso, se contrataba la banda papayera y la cumbiamba que llegaban a Juan de Acosta para prender la fiesta en la plaza principal.

Esta historia, de la cual se quedan muchas cosas por contar, queda en el pasado, porque el 20 de abril de 1957, el Obispo Francisco Gallego Pérez, mediante decreto 185, declara parroquia a Juan de Acosta, siendo su primer párroco José Fuentes. Luego aparecen en la lista de párrocos los siguientes: Pedro Pablo Cortés, Miguel Alzate, Marcos Lopera, Guillermo Robles, Diógenes Bornacelly, José Feliciano Hernández, Manuel Marchena, Javier Noreña, Dagoberto Berdugo, Fidel Iglesias, Mario Lujan, Dimas Fernández, Adalberto Reales, Oscar Eduardo Arango y Sigilfredo Agudelo.

La Parroquia hoy
Su actual párroco es el sacerdote antioqueño Evelio Quinchía, quien atiende su parroquia de lunes a domingo las 24 horas del día. Atiende, además, algunos corregimientos; entre ellos: Playa Mendoza, sitio turístico donde celebra la Eucaristía dominical y realiza las ceremonias de Semana Santa y Navidad. En su parroquia, asesora espiritualmente a todos los grupos de apostolado seglar, anima permanentemente a su comunidad, visita a los enfermos, ayuda a los más pobres y es un sacerdote que, a pesar de su juventud, trata de conservar la imagen del antiguo párroco de pueblo, que era el líder de la comunidad, el más importante del pueblo, al que todos consultaban en cualquier materia.

Ese es el párroco de Juan de Acosta, quien se pasea por sus calles de sombrero campesino antioqueño, saluda a todo el mundo, da consejos y hasta invita a algunos de sus paisanos pobres para que almuercen en la casa cural frijoles antioqueños con mazamorra.

Nos dice el padre Evelio que la religiosidad de los costeros es de una gran madurez, participan activamente en las eucaristías y celebran con gran devoción las fiestas especiales. En cuanto a la juventud, es una bendición de Dios poder contar con un movimiento juvenil que dinamiza el proceso de nueva evangelización en la parroquia.

Nos comentó el padre Evelio que le da gracias a Dios por la generosidad de haberlo puesto en tan especial ministerio y llegar a ser guía espiritual de un pueblo tan piadoso y maduro en la fe, como lo es Juan de Acosta.

LAS INDULGENCIAS

BUSCANDO EL PERDÓN NOS HACEMOS MEJORES PERSONAS

Por LEONARDO RÚA DE LA HOZ
Comunicador Social – Periodista
leonardorua@gmail.com

Todos los seres humanos sin distingo de raza, edad, sexo y credo habitamos en un mundo de conflictos que, en ocasiones, nos “obliga” a actuar de manera contraria a los preceptos de la sociedad. El bombardeo de antivalores, las contradicciones y los egoísmos de la vida terrenal, suelen hacer flaquear a aquellos que no tienen cimentada una vida en el Señor.

Nadie dijo que habitar el mundo resultaría cómodo, fácil y siempre provechoso. Se trata de una lucha diaria entre la sociedad de consumo y la superficialidad frente a la formación cristiana que desde pequeños recibimos por nuestros padres, profesores, sacerdotes y religiosas, en nuestras casas, colegios y parroquias. Apostarle a un ganador depende de las bases cimentadas en nuestros frágiles corazones.

Y es esa misma fragilidad la que también nos hace conscientes de lo temerosos y pecadores que podemos ser, la que desnuda nuestra esencia humana descubriendo que nos equivocamos y, por ello, debido a nuestro errado pensar, endurecemos nuestros corazones y dañamos al prójimo y con él a nosotros mismos.

El panorama resultaría desolador si no contáramos con la bendición de ser todos los hijos predilectos del Creador. Por ello, en su infinita bondad, permite que aquellos alejados de su “plan” o los que con su obrar están alejándose, e incluso los que siquiera lo han pensado, tengan una opción para reencontrarse en plenitud con Él.

Como católicos practicantes la Iglesia nos enseña, constantemente, formas para vivir mejor de acuerdo a lo que Dios desea de nosotros, para santificarnos y ser dignos de su rebaño. En este panorama aparece el sacramento de la penitencia o reconciliación y, como signo que cobra fuerza, especialmente por la cercanía a la celebración del año jubilar en nuestra Arquidiócesis, están “las indulgencias”.

INDULGENCIAS, PERDÓN Y RECONCILIACIÓN
El Código de Derecho Canónico (c. 992) y el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1471) definen así la indulgencia: “Es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos”.

De manera más sencilla y para mayor entendimiento de nuestros lectores, el Delegado Arquidiocesano para la Espiritualidad de Comunión, padre José Tobías De la Cruz, agrega: “Las indulgencias representan la misericordia del Padre, que sale al encuentro de todos con su amor, manifestado a través del perdón de las culpas”.

El poder de conceder indulgencias lo tiene únicamente el Papa en la Iglesia Universal, y el Obispo en su diócesis, según las facultades que Su Santidad le confiera.

Existen dos tipos de indulgencias: en primer lugar las plenarias, que borran todo resto de pecado dejando el alma dispuesta para ingresar en forma inmediata al cielo; y las indulgencias parciales, que borran parte de la pena que los pecados cometidos reclaman.

Al hablar de indulgencias debemos también referirnos a temáticas propias de la vida cristiana como la conversión, la redención, la comunión de los santos y el pecado. Al respecto, el padre José Tobías De la Cruz comenta que quien comete pecados adquiere la condición de pecador y se aleja del Señor. Por ello, la necesidad de la conversión reclama para el individuo una penitencia. Señala también el padre José Tobías que en este proceso los católicos debemos procurar recibir la misericordia de Dios. Eso significa acercarse al sacramento de la penitencia. “La confesión borra la culpa del pecado, aunque queda en el alma una señal de que ha sido pecador y debe repararlo”, afirma el presbítero.

Finalmente, la comunión de los santos está referida a que “el cristiano que quiere purificarse de su pecado y santificarse con ayuda de la gracia de Dios, no se encuentra solo. Por eso es importante la oración de los unos por otros”, anota el Delegado Arquidiocesano de Espiritualidad de Comunión.

Hay que aclarar que las indulgencias siempre son aplicables a sí mismo o a las almas de las difuntos, pero no son válidas a otras personas vivas en la tierra. Con la celebración de los 75 años de la Arquidiócesis, y a partir del 3 de diciembre de 2006 cuando iniciemos nuestro año jubilar, los atlanticenses tendremos la maravillosa oportunidad de vivir en plenitud un camino hacia el perdón y la reconciliación, es decir, ganaremos indulgencias por nuestro arrepentimiento.

En el año jubilar arquidiocesano, se nos invita a ofrecerle al Señor ayunos y abstinencia de las cosas superfluas; realizar obras de caridad, ayudar a la construcción de nuevos templos, trabajar de corazón a favor de la niñez, la juventud, los ancianos y los demás necesitados. El sacrificio personal será recompensado en bendiciones para quien aleje su vida del actuar equívoco y regrese en búsqueda de la reconciliación con el Creador y, por su intermedio, con sus hermanos en Cristo.

CONDICIONES Y OBRAS PARA GANAR INDULGENCIA
Acerca del “Don de la Indulgencia”, la Comisión de Liturgia de la Arquidiócesis de Barranquilla comparte con los lectores las condiciones y obras necesarias para que en forma individual se pueda obtener indulgencia plenaria.

Respecto a las CONDICIONES es preciso que el fiel:
* Se halle en estado de gracia.
* Tenga la disposición interior de un desapego total del pecado, incluso venial.
* Se confiese sacramentalmente de sus pecados.
* Reciba la Sagrada Eucaristía.
* Ore según las intenciones del Romano Pontífice.

Cumplidas las necesarias condiciones, los fieles pueden lucrar la indulgencia jubilar realizando una de las siguientes OBRAS:
1. Obras de piedad o religión
Una peregrinación piadosa a un santuario o lugar jubilar designado, en nuestro caso particular, por el Arzobispo. Una visita piadosa, en grupo o individualmente, a uno de esos lugares jubilares, participando en la adoración eucarística y en meditaciones piadosas, concluyéndolas con el «Padrenuestro», el «Credo» y una invocación a la Virgen María.
2. Obras de misericordia o caridad
Visitar, durante un tiempo conveniente, a hermanos necesitados o que atraviesan dificultades (enfermos, detenidos, ancianos solos, discapacitados, etc.), como realizando una peregrinación hacia Cristo presente en ellos. Apoyar, con un donativo significativo, obras de carácter religioso o social (en favor de la infancia abandonada, de la juventud en dificultad, de los ancianos necesitados, etc.) Dedicar una parte conveniente del propio tiempo libre a actividades útiles para la comunidad u otras formas similares de sacrificio personal.
3. Obras de penitencia
Abstenerse de consumos superfluos (fumar, bebidas alcohólicas, etc.) Ayunar. Hacer abstinencia de carne (u otros alimentos, según las indicaciones del Arzobispo), entregando una suma proporcional a los pobres.

CELEBREMOS NUESTRO AÑO JUBILAR

En la edición anterior compartimos el significado de un año jubilar. En esta ocasión, recalcamos que el nuestro será una gran celebración arquidiocesana para agradecer al Señor todas sus bendiciones, promover el perdón entre hermanos y brindar por la prosperidad de la Iglesia que camina unida en el Atlántico.

A partir del sábado 2 de diciembre de este año, vísperas del primer domingo de Adviento, cuando de manera significativa nuestro Arzobispo, Monseñor Rubén Salazar Gómez, abra la puerta principal de la Catedral Metropolitana, los atlanticenses iniciaremos la gran celebración del “Año Jubilar” con ocasión de los 75 años de fundación de nuestra Arquidiócesis. Seguirán 365 días de encuentro con Jesús, acompañados de una permanente y profunda reflexión sobre uno de los valores más necesitados en Colombia: la Justicia.

Con la intención de comprender en su real dimensión este compromiso católico para el Atlántico, conversamos con uno de los responsables de esta celebración jubilar, el presbítero Álvaro García Zapata, Vicario de Pastoral de la Arquidiócesis de Barranquilla.

“El Jubileo es un sentir festivo, de gozo, alegría, entusiasmo y de profunda reflexión con los tres tiempos que nos ofrece la existencia: el pasado, el presente y el futuro de lo que en el Atlántico hemos construido”, señala el padre Álvaro.

TIEMPOS ARQUIDIOCESANOS
En primer lugar, una mirada al pasado para ver el trabajo de estos 75 años en los que han participado con mucho entusiasmo obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, así como fieles laicos. “Todos ellos, desde su propia experiencia de fe, han hecho valiosos aportes para nuestra Iglesia y de esto valoramos los signos visibles como templos, clínicas, hospitales, colegios y asilos, así como centros de evangelización, asistenciales y carcelarios. Han sido 75 años de una profunda siembra”, asegura el Vicario de Pastoral.

En segundo lugar, una mirada al presente para interpretar los “signos de los tiempos” como esa voz del Señor, esa manifestación llena de gracia que nunca nos olvida, que nos alienta, que nos empuja, que es esperanzadora pero que, sin lugar a dudas, uno no puede descartar en los momentos difíciles. “Son las reflexiones de nuestra Iglesia de hoy con sus virtudes, fortalezas y logros. Todo ello se convierte -a la luz del Señor- en acciones de gracia y bendición, puesto que vivir a plenitud los momentos de triunfo, y aún más los difíciles, nos ayuda a ser más solidarios, más unidos y a seguir trabajando por la construcción de un mundo mejor”, señala el padre Álvaro García.

El año jubilar nos invita a fijar también nuestra mirada en el futuro. Prepararnos para lo que viene, lo que se acerca. Planear en forma prospectiva el futuro deseado para la Arquidiócesis, pero comprometiéndonos con el presente que tenemos.

Al respecto, nuestro Vicario de Pastoral concluye: “Ese es el espíritu que va a acompañar la celebración del Jubileo Arquidiocesano. Una constante mirada al pasado; un reflexionar sobre el presente, los signos de los tiempos, lo que está aconteciendo, saberlos leer a la luz de Dios; y un caminar con seguridad hacia el futuro, sintiendo que el Señor va con nosotros”.

AÑO JUBILAR, AÑO DE LA JUSTICIA
En su planificación a tres años, nuestra Arquidiócesis había destinado el 2007 como el “año de la justicia” y éste se enmarcará con la realización del año jubilar. La justicia hace parte de los valores contemplados dentro del Proceso Diocesano de Renovación y Evangelización –PDRE- que desde hace seis años adelanta la Iglesia en el Atlántico.

Las normas canónicas de la Iglesia Católica permiten la celebración de jubileos especiales como el que desarrollaremos aquí en el Atlántico. Será, entonces, un compromiso de todos: desde el Arzobispo hasta las pequeñas comunidades, reflexionar y vivir el valor de la justicia para el año 2007. Por lo tanto, el tema de la justicia se trabajará de manera especial en cada grupo específico (sacerdotes, laicos, niños, jóvenes, docentes, transportadores, comunicadores sociales, profesionales de la salud, etc.) Se busca que cada uno, como es y con lo que tiene, vaya haciendo su crecimiento, pero todos -a la vez- basados en un profundo sentir alrededor de la justicia.

Todas las acciones de la gran estructura que conocemos como Arquidiócesis de Barranquilla, con su periódico, los afiches, los retiros, las procesiones, las homilías, los sacramentos, entre otras manifestaciones de fe, se realizarán para sensibilizar alrededor del valor de la justicia y reflexionar, a su vez, sobre qué tan justos estamos siendo en la reconstrucción del tejido social del Atlántico.

Será un año de agradecimiento al Señor por todas sus bendiciones, lo cual se reflejará en la revitalización del proceso de evangelización que viene adelantando la Arquidiócesis. “De esta manera –comentó el padre García- se fortalecerán las estructuras y se crearán aquellas que aún faltan; asimismo, cada área de evangelización reforzará su trabajo y analizará sus acciones en los sectores comprometidos. Será también un año para perfeccionar el modelo situacional que adelanta la Arquidiócesis, acercándolo aún más a la realidad que vivimos.”

El 2007 será, entonces, un año cargado de celebraciones y compromisos eclesiales en beneficio de todo el Atlántico.

Sábado 2 de diciembre:
APERTURA DEL AÑO JUBILAR ARQUIDIOCESANO

La única puerta santa es la que se abre cada Jubileo en la Basílica de San Pedro, en Roma. Sin embargo, “nosotros haremos una simbología sencilla que consistirá en abrir la puerta principal de la Catedral Metropolitana para que ingrese el Arzobispo como pastor que guía al pueblo de Dios que peregrina en el Atlántico, acompañado de sus Obispos Auxiliares y el Presbiterio”, anotó el Vicario de Pastoral al referirse al significativo acto de apertura del Año Jubilar Arquidiocesano, programado para este sábado 2 de diciembre a partir de las 5:00 de la tarde.

La puerta es signo de Cristo que abre para los creyentes la entrada luminosa a la celebración de este año jubilar. “Yo Soy la puerta, el que por mí entre, se salvará” (Juan 11, 9)

Una vez ingresen los presbíteros al templo catedralicio, ya estarán ubicadas las comunidades religiosas, las autoridades civiles, militares y de policía del Departamento del Atlántico y el Distrito de Barranquilla, así como las delegaciones de todas las unidades pastorales de la Arquidiócesis.

Seguidamente, en un momento de oración frente a los mosaicos de María Santísima y San José que reposan en las paredes laterales de la Catedral, el Arzobispo ofrecerá el Año Jubilar Arquidiocesano a la Madre del Señor y al Patrono de la Arquidiócesis.

Luego, se continuará con la Eucaristía que estará impregnada de signos especiales para vivir con mayor intensidad la apertura del Año Jubilar Arquidiocesano.

Se está insistiendo que todos los que deseen participar en este significativo acto de apertura jubilar, asistan vestidos de blanco (por lo menos con camisa o blusa blanca, en el caso de los laicos), para que el vestuario también se convierta en un signo de fraternal unidad.

Si recordamos, importantes momentos de la vida arquidiocesana han estado enmarcados por el color blanco... Por mencionar sólo uno: la visita del Papa Juan Pablo II en 1986, cuando miles de fieles –vestidos de blanco- le saludaron desde el atrio de nuestra Catedral y la Plaza de la Paz.

Recomendaciones especiales para el acto de apertura del Jubileo Arquidiocesano:
» Llegar a la Catedral antes de las 4:00 p.m. y ubicarse según la vicaría territorial a la que se pertenece. Lo ideal es reunirse en las parroquias y llegar en grupo a la Catedral, resaltándose así el sentido de peregrinación.
» La puntualidad es muy importante, pues se darán algunas indicaciones antes de iniciar el acto para que haya una participación activa de la asamblea.
» Vestir de blanco, por lo menos en lo que a camisa o blusa se refiere.
» No llevar al acto enfermos, niños menores de 10 años, ni adultos mayores con deficiencias respiratorias y/o cardiacas. Ya se han establecido momentos durante el Año Jubilar Arquidiocesano para que estas personas reciban indulgencias.

ORANDO EN LA URBE

SI NO TE CAMBIA LA VIDA, ¿QUÉ SENTIDO TIENE EL AMOR?

¿Quién eres Tú, dulce luz que me llenas y que iluminas la oscuridad de mi corazón? Tú me guías como la mano de una madre, y si me soltaras, no podría dar un solo paso. Tú eres el espacio que envuelve mi ser y lo abriga en su seno. Si Tú lo abandonas se hundiría en el abismo de la nada, de donde Tú lo has sacado para izarlo a la vida”. (Santa Edith Stein, Fuego de Pentecostés)

Por RÓGER VARGAS CHOLES
Legionario de María
www.miroforas.podomatic.com
rogervch@yahoo.com

El arte es genial. No importa si se trata de la pintura, la literatura, la plástica o la música, siempre es elocuente, siempre es profunda. Continuamente nos está alimentando y, al mismo tiempo, nos enseña a entender la compleja condición humana: sus emociones, sus deseos, sus debilidades e instintos pero, sobe todo, su profundo vacío existencial; eso que desde la espiritualidad definimos como «sed de Dios». Lo que se esculpe en la piedra o se pinta en lienzo, lo que se plasma en la danza o se moldea en la arcilla nos habla de aquello que subsiste allí –debajo de la piel- en lo íntimo del corazón humano.

Sin pretender ahondar en cuestiones eminentemente teológicas o antropológicas, creo que muy pocas cosas puede hacer el hombre -que lo asemejen con tanta perfección a Dios- como el arte, esa capacidad de suscitar la belleza a partir del caos amorfo de la arcilla, el lienzo, el vacío, el silencio… En efecto, cuando el artista crea, se asemeja a su Creador, pues de Él recibió este maravilloso don de hacer arte. Es por eso que me encanta el arte. No se trata de contemplar objetos o creaciones sin vida, sino de descubrir la enorme carga conceptual que existe detrás de cada manifestación artística. En cada obra de arte habita el corazón y los sentimientos del artista, de modo que esa manifestación material se convierte en una especie de lámpara que nos permite ver lo que guarda el artista entre las “sombras” de lo inmaterial, de lo intangible.

¿Y QUÉ TIENE QUE VER TODO ESTO CON…
la espiritualidad de la que siempre estamos hablando en esta serie de artículos de “Orando en la Urbe? Créanme que mucho, de hecho, mucho más de lo que podría imaginarse.

Dios es el artista por excelencia, origen de toda belleza, más aún, Él es la Belleza misma. Contemplando su creación, hechura de sus dedos, descubrimos su amor providente. Contemplar el arte es, en cierto modo, abrir los sentidos a la manifestación tangible del amor de Dios. Y aunque es obvio que esto se refiere principalmente al arte sacro, ese tipo de arte que se crea para transmitir el kerigma, el anuncio de Jesucristo a la luz de su cruz y resurrección, el arte secular –para algunos profano- también puede hablarnos de Dios.

¿SÓLO GRITOS?
¿Leyó detenidamente el título? Si lo hizo, ha podido darse cuenta de que el tema en esta ocasión no es el arte. De lo que hoy hablaré es del amor; de ese amor que puede cambiar radicalmente la existencia del ser humano. Obviamente hablo del amor de Dios. Un amor que se ha hecho carne en la persona de Cristo; un amor que se ha hecho comida, camino y vida para quienes creen verdaderamente en Él. Sin embargo, he iniciado este artículo hablando del arte, y me he permitido hacerlo porque quiero aprovechar esa elocuencia que ella posee, esa de la que tanto he hablado, para que desde lo humano podamos tener una idea aproximada de un misterio inefable como lo es el amor de Dios. Y la idea no es tan descabellada, de hecho tampoco es muy original, el mismo Jesús, cuando quiso ensañarle a sus discípulos las reales dimensiones del amor divino, utilizó la pálida imagen de la paternidad humana: “…Si ustedes siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuanto más el Padre que está en los cielos…”

En esta oportunidad lo haré desde la ópera. Sí, tal como lo acaba de leer, la ópera. Y créame que no tiene nada que ver con gritos. La ópera es una de las más espectaculares manifestaciones del arte. Y como es al amor de Dios el tema principal, será una ópera de Giacomo Puccini, Turandot, la que nos brindará hoy la posibilidad de contemplar el poder –casi atómico- del amor. De este modo, luego de contemplar lo que el amor humano, pálido reflejo del amor divino, puede suscitar en la vida de un hombre o una mujer, podamos hacernos una idea del amor infinito con el que hemos sido amados desde siempre y para siempre.

TURANDOT, EL AMOR QUE TRANSFIGURA LA VIDA
Turandot es la historia de una princesa china que por decreto imperial es obligada a casarse. A lo que ella finalmente accede –luego de muchas resistencias- con una condición: se casaría únicamente con el hombre que fuera capaz de resolver tres acertijos que ella misma formularía; en el caso de que el hombre que la pretendiera fuera incapaz de resolver los acertijos, su destino sería la muerte; y como era de esperarse, los enigmas de la princesa Turandot eran prácticamente imposibles de resolver. Sin embargo, la dicha le duraría muy poco, un príncipe de Persa llamado Calaf, resolvería por fin sus acertijos, y ella se vería obligada a casarse. Pero a Calaf no le gusta la idea de un matrimonio sin amor, razón por la que empieza a enamorar a la princesa. Es así como, poco a poco, con la paciencia que sólo posee aquel que verdaderamente ama, Calaf logra que el frío corazón de Turandot, herido por un trágico acontecimiento de su infancia, se abra a un amor capaz de devolverle la vida y la esperanza que el odio le había arrebatado.

Esto tiene mucho, quizá demasiado, que ver con nosotros. Si pudiera definir en tres palabras lo que ha sido la historia de salvación, sólo diría que ha sido una “Historia de Amor”. El amor entre un Dios que se presenta como “El Amado” que busca afanosamente el amor de “Su Amada”. Una amada que se resiste por las heridas de su historia pero que, al final, se rinde al amor de aquel que le ama por encima de su pecado y fragilidad.

Pero hay mucho más en esta ópera de Puccini, muchos más elementos que nos ayudan a descubrir con qué amor se nos ha amado…

CATÓLICO IGNORANTE...

Por Justo Alexander Peña, Pbro.
Párroco de Cristo Sacerdote

Hoy en día encontramos en nuestra Iglesia Católica una serie de preocupaciones que de manera obligada invitan a todo bautizado, que ama y sufre por la Iglesia que Cristo fundó, a reflexionar sobre el por qué de estas situaciones, pero no en el cómo puedo contribuir para que esto no se siga presentando.

Me refiero a la falta de identidad como católicos, al temor de afirmar públicamente ¡SOY CATÓLICO!, a vivir de manera coherente el compromiso de fe a través de la Misión Arquidiocesana, a tener una vivencia sacramental frecuentando la Reconciliación y la Eucaristía, a quedarnos muchas veces con las celebraciones en el simple hecho de actos sociales, a recitar las verdades de fe contenidas en el Credo sin hacer conciencia de lo que se trata... y, a primera vista, el problema que brota es: Falta mucha formación, pero yo agregaría también: falta mucho interés de la mayoría de los católicos por adentrarse en el mundo de la Iglesia. Podríamos decir que estamos en ella, pero no la conocemos, y esto se nos transforma en un círculo vicioso: No conozco las cosas de la Iglesia, no me preocupo por formarme, y como no conozco mucho y no me interesa formarme, sólo me preocupo por opinar, a veces de manera errada, otras de manera crítica que no siempre es constructiva.

Una de las múltiples herramientas con las que cuenta la Iglesia para formar a los católicos son las catequesis pre-sacramentales, a las cuales en ocasiones se les ve como simples requisitos para acceder a los sacramentos e incluso –puedo dar fe de ello- hay fieles que ofrecen dinero para ver si es posible que se omitan bajo el pretexto de que no hay tiempo para recibirlas.

Si a estas catequesis pre-sacramentales se les valorara, serían muchos más los padres de familia que tomarían en serio su compromiso de transmisores y educadores de la fe, serían muchos los padrinos que no se conformarían con dar un “regalo” a su ahijado en la fecha especial y se transformarían en verdaderos guías y consejeros. También muchos de los jóvenes que reciben el sacramento de la confirmación no desaparecerían como por arte de magia de la Iglesia y pondrían al servicio de ella su dinamismo, creatividad y alegría. Las parejas valorarían más la etapa del noviazgo y al terminar una buena preparación para el sacramento del matrimonio se comprometerían a conformar una verdadera familia o, por el contrario, sin temor decidirían esperar un poco más para no tomar una decisión equivocada.

En fin, creo que entre tantas preocupaciones que vivimos necesitamos ser concientes de la importancia de asumir con responsabilidad y seriedad los compromisos como bautizados, para que sabiendo lo que significan podamos responder sin temor a tantos cuestionamientos que es sometida la Iglesia en el mundo de hoy. Así que la invitación es a conocer cada día más la Iglesia de Cristo para que “no nos metan los dedos en la boca”; son muchas las revistas católicas que nos pueden ayudar, hay muchas páginas en Internet, periódicos, encuentros parroquiales, emisoras y canales católicos. Por eso esa frase: “la Iglesia se quedó atrasada” ya no cuenta. Católico ignorante, futuro…

EL RINCON DE PABLITO

¡NUESTRA ARQUIDIÓCESIS CUMPLIRÁ 75 AÑOS!
¿Sabían que el próximo año la Arquidiócesis de Barranquilla cumple 75 años de estar llevando el mensaje de Dios a todos los hombres del departamento del Atlántico? Es maravilloso, ¿cierto?

Debido a esta celebración, nuestro querido Arzobispo, Monseñor Rubén Salazar Gómez, sará apertura a un "año jubilar". ¿Cómo así?, se preguntarán ustedes. Pues bien, el "año jubilar" es un tiempo de gracia, de perdón, un año para estar alegres por esta celebración.

¿QUÉ HACER EN VACACIONES?
Me encantan las vacaciones de final de año, porque además de jugar con mis amigas y amigos de la cuadra, visitar a mis abuelitos, ir a cine y disfrutar de domingos de playa, me alegro al ver la iluminación navideña, participar en la novena del barrio y compartir con mi familia en Navidad.

Pero, también nos queda mucho tiempo libre que debemos aprovechar de la mejor manera. En mi caso, este año le diré a mi párroco que me permita comenzar a formarme como monaguillo de la parroquia, así como los niños de Piojó que aparecen en la foto con nuestro amigo el Arzobispo y el padre Samuel Londoño.

GUILLO, EL MONAGUILLO

LA CONFIRMACIÓN
¿Has escuchado hablar del Espíritu Santo? Pues les comento que el Espíritu Santo es ese motorcito que nos motiva a vivir como Dios quiere; Él ilumina y guía nuestros pasos.

Gracias al sacramento de la Confirmación, recibimos la fuerza del Espíritu Santo, nos hacemos grandes en la fe y capaces de responder en la tarea de anunciar el Evangelio. La Confirmación nos ayuda a vivir plenamente el Bautismo. Es un momento de especial encuentro con el Señor que nos compromete a no renunciar nunca a su amistad.

martes, noviembre 21, 2006

NUESTRA PORTADA

JUBILEO ARQUIDIOCESANO ¡LA FIESTA DE TODOS!
Todos los católicos del Atlántico estamos invitados a participar de este gran acontecimiento de fe que se organiza con ocasión de los 75 años de la creación de nuestra Arquidiócesis de Barranquilla.

BARRANQUILLA Y EL ATLÁNTICO:
TIERRA DE ANGELITOS
La Arquidiócesis de Barranquilla ha promovido durante los últimos años evitar el Halloween y centrar la atención, más bien, en una celebración que exalte en los niños el valor de la vida y les ayude a conocer las tradiciones regionales y nacionales.

EDITORIAL

A LA ESPERA DEL AÑO JUBILAR ARQUIDIOCESANO

Bíblicamente, al año jubilar se le conoce también como “Año Santo”. Es un año de liberación, de perdón y de acción de gracias a Dios.

Para tener más claridad al respecto podemos dar lectura al capítulo 25 del libro del Levítico: “Declararán santo al año cincuenta y proclamarán la liberación para todos los habitantes del país, será para ustedes un año jubilar”.

La palabra Jubileo deriva de la palabra hebrea “yobel”, que significa cuerno del carnero y también, la corneta que se hacía con ese cuerno y que se utilizaba como instrumento musical en las fiestas litúrgicas. Al iniciar el año del jubileo se hacía sonar el “yobel” para comunicar a todos el inicio de las celebraciones.

Dentro de la Sagrada Escritura se nos ilustra en varias ocasiones el sentido del jubileo: El capítulo 23 del libro del Éxodo y el inicio del capítulo 15 del libro del Deuteronomio; Isaías 61, 1, citado por el evangelista Lucas en el capítulo 4 versículos 18 y 19: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor”.

Con estos textos tenemos una visión general sobre el sentido y profundidad del Año Santo, práctica asumida por la Iglesia para conmemorar momentos especiales, ejemplo de ello, fue la celebración del año 2000 y, en nuestro caso particular, la Arquidiócesis de Barranquilla, a puertas de celebrar los 75 años de fundada, se viste de fiesta con un año jubilar.

Hay un dato curioso, el año jubilar, de acuerdo a lo leído en la Sagrada Escritura, posee una íntima relación con el número siete, número de gran significado para nosotros: siete días de la creación, el año sabático, el siete entendido como plenitud, y nuestra Arquidiócesis cumple exactamente sus setenta y cinco años el séptimo día, del séptimo mes del año 2007.

Han sido 75 años de una siembra sacrificada y de mucha entrega. La Iglesia presente está gozando de los frutos, es decir, de la cosecha expresada en numerosos templos, colegios, instituciones de salud, y, sobretodo, en evangelización. Nos corresponde ahora ser justos con generaciones venideras y, si de verdad nos preocupan los jóvenes, los niños y los que aún no han nacido, entonces es nuestro compromiso dejarles un departamento sin divisiones, corrupción y muerte. En eso estamos y con la ayuda de Dios hacia allá nos encaminamos: seguir construyendo una sociedad en paz.